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Rinoplastia

DEFINICIONES

Para  hablar de  cirugía de  nariz  es  importante  familiarizarse  con  una  serie  de  términos   técnicos, lo cual nos  va  a  permitir  hablar  el  mismo  lenguaje  y entender un poco  más  de  lo que  se  trata.

TABIQUE NASAL: Es  un estructura a  manera de  pared, de  cartílago  y   hueso ubicada  en el  interior de la  nariz, encargada de  separar  una  fosa  nasal  de  la  otra. Cuando está  ubicado  en  el centro, permite  el paso del  aire  de  manera  uniforme  por  ambas  fosas  nasales. Cuando está  desviado, altera  el  funcionamiento   de  la  nariz  y  ocasiona sensación de  nariz  tapada. Cuando  hay  alteraciones importantes  del  tabique  nasal, se  puede  ver  afectada también la  forma de  la  nariz, ya  que  el  tabique  por  esta  ubicado  en  el  centro  de  la  nariz, le  dá  soporte  a  esta y  contribuye  de  alguna  manera  a  darle  su  forma. En  ocasiones  puede  estar el  tabique  desviado sin que  la  nariz  externamente  se  vea  desviada. Cuando el  tabique  está  desviado, se  realiza  una  SEPTOPLASTIA  con el fin de  corregirlo. En este  caso el  trabajo  es  en  el  interior  de  la  nariz  y no  cambia sustancialmente la  forma  externa de  la  misma. Por esta  razón generalmente no  hay  inflamación externa , solo  en el  interior de  la  nariz.

CORNETES:  son estructuras de  hueso cubiertas por  una  mucosa  de  tipo esponjoso, que  tienen la capacidad de  aumentar  y disminuir de  tamaño, de  acuerdo con la temperatura  y  humedad  del  aire que entra  por  la  nariz.  Suelen  ser  más  grandes  en  personas con alergia  nasal (rinitis), con desviaciones  del tabique  o durante episodios gripales.  Cuando  hay  problemas funcionales respiratorios  se realiza  la  TURBINOPLASTIA,   con el fin de  disminuir el  tamaño de  los  cornetes y  mejorar  la  entrada de  aire a  la  nariz.  Este  procedimiento no  cura  la  rinitis, solo  permite  respirar  mejor y el paciente  debe continuar  su  tratamiento médico  después de  la  cirugía.

RINOPLASTIA:  es  la  cirugía  nasal por  medio de  la  cual  se  realizan cambios en la  forma y/o tamaño  de  la  nariz. En  este  caso  no  se  corrigen  alteraciones   funcionales (que  afectan la  respiración).
Seguramente  escucharán  los términos  de  Rinoplastia  Primaria  y Secundaria. Se  refiere  a  las  veces que  ha  sido  operada  una  nariz.  La  Rinoplastia   Primaria  es  un cirugía   estética de  una nariz  que  no ha  sido  intervenida quirúrgicamente antes. La  Rinoplastia  Secundaria  se  refiere  a  una  cirugía  estética  en  una  nariz   que  ha  sido   intervenida   previamente  una  o  más  veces.
El  término de  Rinoplastia  Abierta   o  Cerrada    se  refiere   a   si  se  realizan  o no  cortes  en  la  piel (abordaje) ed  la  nariz, especialmente en la  zona  de  piel  ubicada en medio de  las  dos  fosas  nasales.  Cuando se  realiza  un corte  en la  piel de  esta zona  y  a  partir  de  allí esta se  despega    hacia  arriba  hasta  exponer  las  estructuras  de  hueso  y  cartílago   de  la punta   y el dorso nasal , se   denomina Rinoplastia  Abierta. Si no  se  realiza  este  tipo de  corte  y  se  trabaja  internamente  a  través de  las  fosas nasales, se  llama  Rinoplastia  Cerrada. La elección  del tipo de  abordaje  (abierto o cerrado), depende   del gusto del  cirujano,  de  la  complejidad y extensión de  la  cirugía  y del  antecedente de  cirugías  previas.

SEPTOPLASTIA: es la  cirugía  nasal  por  medio de  la  cual se  corrigen alteraciones  internas del  tabique  nasal desviado que  están  ocasionando  trastornos  funcionales  respiratorios al paciente (obstrucción nasal, congestión nariz  tapada). Generalmente  se  realiza  junto con la  Turbinoplastia.

SEPTORRINOPLASTIA: es la  cirugía  nasal  por  medio de  la  cual   se  realizan  cambios  en  la  forma  y/o tamaño de  la  nariz y además se  corrige  internamente  el  tabique con fin de  mejorar  la  funcional nasal  respiratoria. En otras  palabras  es  la  realización de  una  Septoplastia  y  Rinoplastia  en  una  sola cirugía. Generalmente  va  acompañada  de  una  turbinoplastia.

RINOPLASTIA / SEPTORRINOPLASTIA

Objetivos de  la  Cirugía

La nariz es la característica más definida  de la cara y su cambio puede generar una gran mejoría en la apariencia facial. Muchas personas no están contentas con la nariz con la que nacieron o sufrieron traumas que cambiaron su forma desfavorablemente o no pueden respirar adecuadamente por su nariz.  En todos estos casos la cirugía nasal va a mejorar la apariencia y la función respiratoria. Por estar ubicada en el centro de la  cara,  la  nariz  es una  de  las  estructuras   faciales  que   inciden  en  mayor  medida  en  el  aspecto general   de  la  misma  e  influye  de  forma   significativa  sobre  el  aspecto de  las  demás  estructuras faciales. Por esta razón encontramos    narices prominentes y alargadas  o  descolgadas  que  dan  apariencia  de  más  edad, en  otros  casos  vemos  narices  muy  anchas  que  hacen  ver  la  cara  más  ancha  de  lo  que  realmente  es. Por  esta  razón en  muchas  ocasiones  observamos  algunos  cambios  favorables adicionales a   los  esperados,   cuando se  realiza   una  adecuada  cirugía de  nariz. Podemos ver  en muchos  casos  un  aspecto de  rejuvenecimiento  facial  en  pacientes  que se  han  sometido  solamente  a  una  cirugía  nasal,  sin  haber  realizado  otro tipo de  tratamiento. De  la  misma  forma, si  se  obtienen  resultados  desfavorables en  una  cirugía de  nariz, el  impacto  negativo  se  va  a  ver  reflejado en  las  demás  estructuras  faciales. Es  así  como  una  nariz  muy  pequeña  puede  hacer  ver  los  pómulos  o  mejillas   más  prominentes. Una  nariz  muy  grande  puede  hacer  ver  un  mentón más  pequeño de  lo que  realmente  es.

Teniendo en  cuenta  lo anteriormente  dicho, vemos  que  las  diferentes  estructuras  de  la  cara  guardan una  estrecha  relación  entre sí, ya  que  el  cambio en  una  de  ellas  puede cambiar  indirectamente  el  aspecto de  otra. Por  esta  razón  al momento  de  hacer  el  análisis   de  una  nariz, se  debe  extender  el  análisis   al  resto de  la  cara,  con el  fin de  buscar  resultados estéticos  nasales   armónicos  que coincidan  con  el  resto de  rasgos  faciales. Esto  no  quiere  decir  que  exista  un  solo  tipo de  nariz   armónico  y  óptimo  para  cada  cara. Al momento de  decidir  qué  tipo de  nariz  se  va  a  realizar, se  debe  tener  en  cuenta  el  gusto del  paciente.  Algunos  paciente   prefieren  una nariz  más  grande, otros  más  pequeña, unos  la  prefieren  recta , otros con un  dorso  curvo. La punta  nasal  para  algunas  personas luce  mejor  un  poco  levantada  (respingada), mientras  que  otras  personas prefieren  evitar  a  toda  costa  este  tipo de  resultados.  Generalmente  el  cirujano  dá  su  concepto  como  experto, mostrando  las  diferentes  opciones y sugiriendo  cual   es  el  tipo  de  nariz  más  acorde  con  las  facciones del paciente, pero  finalmente es  el  paciente  quien  toma  la  decisión.

Planeando la Cirugía

Teniendo  en cuenta  lo  dicho  anteriormente, es  fundamental  realizar  un  análisis detallado  y   minucioso   de   la  estructura  facial  de  la  persona, analizar  sus  rasgos  y  características  raciales además  de    examinar el  tipo de  piel    y  tratar de  predecir  el  tipo de  cicatrización.

Se  debe  examinar   la   nariz  interna  y externamente, determinar   si  hay  alteraciones  internas  que afectan  la  respiración, buscar  signos  de   rinitis  alérgica  o  de  infección  (sinusitis). Al  tocar  la  nariz   podemos  identificar  la  consistencia, forma y  grosor  de  los  tejidos nasales lo cual  nos  da  una  idea  de  las  estructuras  de  soporte  que  hay debajo de  la  piel,  las  cuales  vamos  a  modificar  para  darle  una  nueva  forma   a  la  nariz.

En ocasiones  podemos  recurrir  a  tomar  una  radiografía  o una Tomografía de  senos  paranasales (TAC) , con el fin de  obtener  una  información más  precisa  y  completa de  las  estructuras  internas de  la  nariz  y de los  senos  paranasales.

Siempre  tomamos  fotos  de  la  cara  y  nariz, en  varias  proyecciones  (de  frente, de  lado, de  abajo hacia arriba  o de  arriba  hacia  abajo) y en  tamaño natural.  Sobre  estas  fotos    medimos, distancias  y proporciones de  la  nariz  y de  la  cara  en  general  y  realizamos  una  proyección  o  proyecto  de  los  resultados  que   queremos  obtener (en ocasiones 2 o más  versiones). Esto  nos  sirve  para  mostrar  al  paciente cual  será  el posible   resultado  estético  de  su  nariz y a  la  vez  nos  sirve  para  tomar decisiones  de  tipo  técnico con el fin de  definir  el tipo de  trabajo a  realizar. Este  análisis  y  proyección se  puede  realizar  sobre  fotos  impresas y  haciendo las modificaciones  dibujadas  sobre  el  papel o se  puede   realizar digitalmente. En cualquiera de  las  dos  formas que  se  haga, siempre  se  advierte  al  paciente  que  lo  que  ve  en la  proyección es  una  aproximación  al  resultado  final, pero  no  necesariamente  es  el  resultado exacto ni  se  genera  el  compromiso de  obtener  exactamente  lo plasmado en el  diseño fotográfico, ya  que  allí  influyen  otros  muchos  factores  como,  inflamación, cicatrización  y comportamiento de  los  tejidos, lo cual es  distinto en  cada  paciente. Del  análisis  detallado  de  cada caso   depende  en  buena  medida   el  resultado  final   de  la  intervención.

Es muy  importante  la  buena  comunicación  y empatía  que  se genere  entre  el  médico  y el  paciente. El paciente  debe  ser  claro  al  manifestar  sus  expectativas  con  respecto a  la  cirugía y el  cirujano debe  ser preciso al  comentar  sobre  los posibles  resultados  a  obtener.  De esta  forma  se  logra  una  adecuada  comunicación  y  relación  que  va  a  favorecer  el  proceso de  principio a  fin. Esta  etapa  de  la  preparación de  la  cirugía  es  fundamental y se  debe  dedicar  todo el  tiempo  necesario para  resolver  dudas o inquietudes, expresar  temores   o  inseguridades o  aclarar situaciones  de  cualquier  índole, preferiblemente  antes de  definir  la  fecha de  la  intervención.

Al momento  de  planear  el tipo  de  resultado que  se quiere  obtener, siempre  se  debe  tener en  cuenta  el  punto de  partida. En  otras  palabras  se  debe  ver  qué  tipo de  nariz  tiene  el paciente,  con qué  tipo de  estructura  y  tejidos  se  cuenta para  realizar  el  procedimiento. En algunas  ocasiones  especialmente   en  narices  intervenidas  previamente  o  con  antecedentes de  trauma  nasales  severos o con  lesiones tumorales,  se  encuentra que  hay  una  falta  importante de  tejidos de  soporte como  hueso  o  cartílago o alteraciones  o defectos  complejos a  nivel  de  las  estructuras  de  recubrimiento  nasal  externo  o  interno (piel  o mucosa). En  estos  casos  se  debe  explicar  al  paciente  claramente  que  se  tendrán  que  utilizar  injertos,  implantes  o  tejidos  de  zonas  vecinas a  la  nariz, con  el  fin de  devolver a  la  nariz,  una  estructura, forma  y  apariencia  lo  más  natural y funcional posible,  pero  dejando claro  que  no se  puede garantizar  un  resultado perfecto  y que  posiblemente  se  requiera  más  de  una  intervención para  lograr  el  objetivo.

El objetivo de la cirugía es mejorar la apariencia y la función  de la nariz en armonía con las demás estructuras faciales, siempre buscando el resultado más natural posible para que la nariz no luzca operada. El cirujano debe evaluar algunos factores que pueden influir en el resultado de la cirugía tales como traumas o cirugías previas, antecedentes de sinusitis o alergias nasales, los rasgos étnicos del paciente, su edad, su tipo de piel y el grado de deformidad de las estructuras nasales así como sus deficiencias funcionales. Se debe evaluar la posible necesidad de otra cirugía (p.e. cirugía del mentón) simultáneamente con la rinoplastia para obtener un balance más adecuado del perfil facial. Los riesgos de estas cirugías en manos expertas son menores y deberán ser discutidos con su cirujano previamente. La duración de una cirugía de nariz oscila entre 1 y 3 horas según el caso y se hace casi siempre en forma ambulatoria.

En  algunos  casos  en  los  cuales  la piel  de  la  nariz  y  la  cara  es  muy  grasosa,  se  recomienda  la  realización de  una  limpieza  facial  previa,  por  parte  de  una  esteticista   certificada.  Esto  va  a  ayudar a  que  los  vendajes  no  se   suelten  prematuramente  en  el posoperatorio por  la  grasa  en  exceso  y  también  evitará  que  al  retirar  los  vendajes  la  piel   esté  demasiado  grasosa,  irritada   y  en  ocasiones  hasta  con  acné.

La  Anestesia

Todo paciente  que   ingresa   a  una  sala  de  cirugía  para   realizarse  un procedimiento  quirúrgico  nasal,  debe  haber  sido  valorado  previamente  por  un  anestesiólogo (excepto en el  raro  caso  que  se  realice  con anestesia  local), durante  la  consulta  preanestésica. El  anestesiólogo  averiguará  sobre  antecedentes  médicos del  paciente,  cirugías y anestesias  previas y  evaluará   exámenes  de  laboratorio  previamente  solicitados  por  el  cirujano. Este  es  el  momento ideal  para  que  el  paciente   resuelva  sus  dudas  o inquietudes  relacionadas   con  la  anesthesia.  La mayor  parte de  las Rinoplastias/ Septorrinoplastias se  llevan  a  cabo  bajo anestesia  general y con  caracter ambulatorio. La anestesia general se prefiere en los casos en los cuales hay que trabajar o modificar estructuras óseas (hueso) como ocurre en la mayoría de los casos de cirugía de nariz, por las molestias que implica para el paciente. En términos generales se considera que en la actualidad la anestesia es un procedimiento confiable y seguro, gracias a la utilización de medicamentos más modernos y que ocasionan menos efectos secundarios y gracias también a los equipos de monitorización más precisos, que permiten controlar los parámetros vitales del paciente segundo a segundo durante todo el proceso.

Como se  Hace?

La forma de la nariz está dada por las estructuras de hueso y cartílago  que dan soporte a los tejidos blandos externos como la piel.  La rinoplastia  consiste en cambiar la forma de esas estructuras  de soporte de hueso y cartílago con el fin de darle una nueva apariencia externa.  Generalmente se realizan incisiones en el interior de la nariz  donde no son visibles. Ocasionalmente se deben realizar incisiones externas  que son colocadas en pliegues naturales de la piel por lo cual no suelen ser visibles posteriormente. En  otras  ocasiones  se  realiza   el  abordaje de  rinoplastia  abierta  la  cual  describimos  al  comienzo.

Cuando se  trata de una nariz  grande, con una giba en el dorso, se debe retirar parte del hueso ya sea por raspado o corte del mismo. En la nariz torcida se debe hacer un corte del hueso y cartílago para recolocarlo en la posición normal y en  ocasiones  agregar  injertos obtenidos de  los  mismos  tejido   nasales  como hueso o cartílago. Cuando la punta nasal es demasiado gruesa o caída se debe trabajar el cartílago que está debajo de la piel. Se  hacen cortes del cartílago y se colocan puntos para darle la forma deseada. En algunos casos es necesario colocar injertos  de cartílago para afinar y dar mejor soporte a la punta nasal. Cuando la piel  de la punta es demasiado gruesa esta puede ser adelgazada ligeramente pero no podrá convertirse en una piel delgada como sería lo ideal. Por  lo  general  los  tejidos  blandos   nasales son  un  poco  más gruesos  en  hombres  que en  mujeres, lo cual  debe  ser  tenido en  cuenta, al momento  de  definir  la  técnica  quirúrgica  más  apropiada. Desde  el  punto  de  vista  étnico    y  racial,  también  hay  grandes diferencias en el  grosor de  la  piel  y en  la  forma  y  consistencia  de las  estructuras de  soporte como hueso  y  cartílago las  cuales  deben  ser  tenidas  en  cuenta  al  momento  de  planear  y  realizar  la  cirugía.

Si la nariz es  muy pequeña o aplanada  es necesario realizar una cirugía de aumento en la cual  deberán usarse injertos (hueso o cartílago) o implantes para dar un mayor tamaño. El tipo de material a utilizar varía según la cantidad de aumento requerido en cada caso y según las preferencias del cirujano. En  general  se  prefiere  utilizar  injertos de  tejido  natural, como   hueso  o  cartílago (no implantes  sintéticos) para evitar el  riesgos    de  rechazo o infección.

Los casos en los cuales la nariz ha sido previamente operada y ha quedado con defectos estéticos o funcionales resultan más difíciles desde el punto de vista técnico ya que no se sabe qué tanto tejido fue eliminado en la cirugía previa, no se sabe exactamente qué se va a encontrar y los tejidos son más difíciles de manejar por la cicatrización de la primera cirugía. En algunos casos de trata de reconstrucciones nasales más complejas  que requieren incisiones (cortes) externas (Rinoplastia  Abierta) y la colocación de múltiples injertos. Generalmente  las  Rinoplastias  Secundarias son  procedimiento  más  complejos,  que  requieren una  mayor  experiencia  por  parte  del  cirujano. Deben  ser  realizadas  con  técnicas  muy  precisas y detalladas por  lo  cual  la  duración  de  la  cirugía  suele  ser    mayor  que  en  una  cirugía  primaria y  en consecuencia  los  costos    también son  mayores.  Aunque en estos casos se aspira a obtener una mejoría  estética y funcional importante, no siempre los resultados son los ideales. En los casos más difíciles se puede requerir más de una cirugía para resolver los problemas.  La primera cirugía es la única oportunidad de obtener los mejores resultados. El resultado de una segunda o tercera intervención nunca será tan bueno y natural como pudo haber sido en la primera.

Se  calcula  que   aproximadamente   entre  el  5  y  10%  de  todas  las  cirugías  de  nariz, pueden  llegar  a requerir  algún  tipo   de   retoque  o  reintervención  menor.  Esto  ocurre  porque se  pueden  presentar  algunas leves  alteraciones  en  los  tejidos (piel,  hueso,  cartílago)  como  consecuencia de  una cicatrización  irregular   que  ocasiona  fibrosis,  callos  de  hueso, retracciones o engrosamientos de  la  piel y/o asimetrías. La  corrección de  estas irregularidades  se  clasifica como un  retoque  y  no  se  considera una  Rinoplastia  Secundaria,  ya  que  se  trata  de   mejorar  pequeños  detalles   con  procedimientos  que  no  suelen  durar  más  de  una  hora. No  se  recomienda  hacer  ningún  tipo de  reintervención  así  sea  un retoque  o  Rinoplastia  Secundaria,  antes  de  los   6  meses  de  la  cirugía  inicial y  en  algunos  casos  es  preferible  esperar  aún  más  tiempo,  para  esperar  a  que  se  complete  el  proceso de  desinflamación  y cicatrización y  saber así  con  certeza  cuál  fue  el  resultado  definitivo  y  saber  con  precisión  qué  cambios  o mejoras  se  deben  realizar.

En ocasiones la cirugía estética de nariz  puede y debe  ir acompañada de otros procedimientos nasales para solucionar problemas funcionales de respiración. Se pueden hacer simultáneamente correcciones del tabique nasal desviado, cambio de la forma y tamaño de los cornetes y cirugías para sinusitis . Generalmente  la realización de estos procedimientos funcionales no aumenta de manera importante las molestias para el paciente en el posoperatorio. En  estos  casos es probable que la  cirugía  tenga  una  mayor  duración y  la nariz se sienta  más tapada durante los primeros días.

Anteriormente  la nariz en  todos  los  casos era taponada con mechas de gasa las cuales eran retiradas varios días después con  una gran molestia, dolor y sangrado. Actualmente no se realizan taponamientos en todos los casos y cuando se hace, se coloca un material tipo látex el cual no se adhiere a las paredes nasales y es retirado máximo a las 24 horas con un mínimo de molestia. El  objetivo de  poner  tapones  intranasales depende  esencialmente  de  dos  factores. El  trabajo  realizado  en el  tabique  nasal  internamente cuando es  bastante  extenso, requiere de  la  aplicación de  tapones  nasales, con el fin de  evitar  el edema  e  inflamación  excesiva  de  los  tejidos  en el  posoperatorio, lo  cual  va  a  ocasionar  una  mayor  y más prolongada  obstrucción  nasal. En segundo lugar  la  cantidad y  persistencia de  sangrado  nasal , lleva  a  la  necesidad  de  tener  que  poner  el  taponamiento   nasal, con el  fin  de  ejercer  algún  grado de  compresión  en  las  zonas de  sangrado.

Y Que  Viene  Después?

Con el fin de mantener los resultados obtenidos en la cirugía, se coloca sobre la nariz una férula de  aluminio (no yeso) y encima un vendaje de esparadrapo Micropore, los cuales se retiran a los 8 días y son reemplazados por cintas de Micropore por una semana más. Este vendaje debe  cuidarse al máximo, evitando ser mojado o retirado. Por esta  razón se  recomienda al paciente  tomar  un  baño  corporal corto, diariamente, con  agua tibia (no caliente, el  vapor  podría  despegar las cintas) preferiblemente  con  una ducha  de  mano con el fin de  evitar en  lo  posible  mojar  los  vendajes. Posteriormente  se  puede  limpiar  la  cara  con  una  toalla  pequeña.

En el posoperatorio se debe colocar hielo o bolsas de  gel frío sobre la cara (no sobre la nariz) durante los dos primeros días y se debe mantener una posición semisentada o sentada (no acostado totalmente) con el fin de disminuir la inflamación. A partir del tercer día se cambia el hielo por paños de agua tibia. Aún así  suele haber una moderada inflamación alrededor de la nariz y de los ojos, la cual va disminuyendo rápidamente en el transcurso de la primera semana. Se recomienda el uso de una crema antiinflamatoria localmente para disminuir dicha inflamación. En  ocasiones  recomendamos  algunas sesiones de  ultrasosnido y cromoterapia cuando la  inflamación es un poco  mayor de  la esperada. Se formulan antibióticos con el fin de prevenir infecciones los cuales deben ser tomados durante los siguientes 8 a 10 días. El dolor en el posoperatorio suele ser de intensidad leve a moderada y se controla fácilmente con analgésicos comunes como Acetaminofén (no usar Aspirina  por el riesgo de ocasionar hemorragia). Regularmente  no  se formulan antiinflamatorios en el posoperatorio ya  que   no se  ha  visto que  verdaderamente  acelere  el  proceso de  desinflamación y en  cambio  sí  podría  llegar a  ocasionar  molestias  digestivas o  generar  alteraciones  en  la  coagulación.

Durante las dos primeras semanas no se debe sonar la nariz; el uso de un atomizador con solución salina tibia ayuda a evitar la formación de costras y al drenaje de las secreciones (moco y sangre)  desde el interior de la nariz hacia la garganta con el fin de disminuir la obstrucción nasal. Se recomienda al paciente reposo en casa durante la primera semana (no necesariamente en cama), sin exponerse al frío, al sol, al polvo o a los cambios de temperatura y evitando por completo la exposición al sol. Se  recomienda al paciente evitar estar en contacto con muchas personas  ya  podría  contagiarse de  alguna  infección viral  (gripa), lo cual retrasaría  el  proceso de  recuperación y ocasionaría  mayores  incomodidades. A partir de la segunda semana se pueden realizar actividades moderadas que no impliquen ejercicio físico importante como  caminar o  usar  una  bicicleta  estática  con  una  intensidad  moderada. Durante  las  primeras  4  semanas  se  debe  evitar  el  sol  en forma  directa  sobre  la  cara, así  como  el  frío  y  los  cambios  bruscos de  temperatura. Se  pueden  retomar  o  iniciar  actividades  que  requieran  mayor  esfuerzo ( rutinas de  gimnasio, piscina, trotar, bicicleta) a  partir  del  mes  de realizada  la  cirugía, protegiendo  la cara  del  sol mediante  el  uso  de  bloqueador  solar o algún  tipo de   barrera  física contra  el  sol  (sombrero,  cachucha, gorra etc) . En  bueno  recordar  que  la  luz  artificial  y  la  radiación  generada  por  el  computador  deben  ser  también  contrarrestadas  con el  uso del  bloqueador. A partir de  las  8 semanas   de  la  cirugía  se  podrán  empezar a hacer  actividades  físicas de  competencia, de  alta  exigencia  o de  contacto  físico. Nunca  sobra  recalcar  que  de  los  cuidados  posoperatorios  también depende  en  muy  buena  parte  el  resultado  final de  la  cirugía y  esto está  en  manos del  paciente.

Durante los controles médicos se realizan cambios de vendajes, retiro de puntos y eliminación de costras y secreciones acumuladas en el interior de la nariz y se hace un seguimiento cercano de la evolución del posoperatorio con el fin de evitar complicaciones. A medida que se hacen los controles y se retiran los vendajes el paciente podrá ir viendo los resultados  de la cirugía, pero siempre deberá tener en cuenta que los resultados estéticos y funcionales se irán dando en forma progresiva y que generalmente se requiere de varios meses hasta obtener el resultado definitivo. Algunas personas se verán extrañas al mirarse por primera vez al espejo  y se tomarán algún tiempo para adaptarse a su nueva fisonomía. Es  recomendable  asistir  a los  controles  médicos  sugeridos  por  el  médico ya  que es  en estos momentos   cuando se  pueden  ir  resolviendo  dudas, se  pueden  sugerir  ejercicios, se  pueden  aplicar  medicamentos  y  otras recomendaciones de  acuerdo a  la  evolución  del  proceso, que  no siempre  es  igual  en  todos  los pacientes. No  siempre  lo  que  es  recomendable  para  un paciente, lo es  para  los  demás. Por  esta  razón  es  fundamental  seguir  las  recomendaciones  del  cirujano, que  es  quien  conoce  su  caso  a  fondo  y  no  hacer  caso  a las  recomendaciones de  otras  personas  ajenas  al  proceso. Los  controles  generalmente  se  realizan siempre que sea  posible hasta  los  6  meses  del posoperatorio.


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