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Rinoplastia

La nariz es la característica más definida de la cara y su cambio puede generar una gran mejoría en la apariencia. Muchas personas no están contentas con la nariz con la que nacieron o sufrieron traumas que cambiaron su forma desfavorablemente o no pueden respirar adecuadamente por su nariz. En todos estos casos la cirugía nasal va a mejorar la apariencia y la función respiratoria. El objetivo de la cirugía es mejorar la apariencia y la función de la nariz en armonía con las demás estructuras faciales, siempre buscando un resultado lo más natural posible para que la nariz no luzca operada.

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El cirujano debe evaluar algunos factores que pueden influir en el resultado de la cirugía tales como traumas o cirugías previas, antecedentes de sinusitis o alergias nasales, los rasgos étnicos del paciente, su edad, su tipo de piel y el grado de deformidad de las estructuras nasales así como sus deficiencias funcionales. Se debe evaluar la posible necesidad de otra cirugía (p.e. cirugía de mentón) simultáneamente con la rinoplastia para obtener un balance más adecuado del perfil facial. Los riesgos de estas cirugías en manos expertas son menores y deberán ser discutidos con su cirujano previamente. La duración de una cirugía de nariz oscila entre 1 y 3 horas según el caso y se hace casi siempre en forma ambulatoria.

La forma de la nariz está dada por las estructuras de hueso y cartílago que dan soporte a los tejidos blandos externos como la piel. La rinoplastia consiste en cambiar la forma de esas estructuras de soporte de hueso y cartílago con el fin de darle una nueva apariencia externa. Generalmente se realizan incisiones en el interior de la nariz donde no son visibles. Ocasionalmente se deben realizar incisiones externas que son colocadas en pliegues naturales de la piel por lo cual no suelen ser visibles posteriormente.

Cuando se trata de una nariz grande, con una giba en el dorso, se debe retirar parte del hueso ya sea por raspado o corte del mismo. En la nariz torcida se debe hacer un corte del hueso y cartílago para recolocarlo en la posición normal. Cuando la punta nasal es demasiado gruesa o caída, se debe trabajar el cartílago que está debajo de la piel. Se hacen cortes del cartílago y se colocan puntos para darle la forma deseada. En algunos casos es necesario colocar injertos de cartílago para afinar y dar mejor soporte a la punta nasal. Cuando la piel de la punta es demasiado gruesa, esta puede ser adelgazada ligeramente pero no podrá convertirse en una piel delgada como sería lo ideal.

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Si la nariz es muy pequeña o aplanada, es necesario realizar una cirugía de aumento en la cual deberán usarse injertos (hueso o cartílago), o implantes para dar un mayor tamaño. El tipo de material a utilizar varia según la cantidad de aumento requerido en cada caso y según las preferencias del cirujano. Los casos en los cuales la nariz ha sido previamente operada y ha quedado con defectos estéticos o funcionales resultan más difíciles desde el punto de vista técnico, ya que no se sabe que tanto tejido ha sido eliminado en la cirugía previa, no se sabe exactamente qué se va a encontrar y los tejidos son más difíciles de manejar por la cicatrización de la primera cirugía.

En algunos casos se trata de reconstrucciones nasales más complejas que requieren incisiones (cortes) externas y la colocación de múltiples injertos. Aunque en estos casos se aspira a obtener una mejoría estética y funcional importante, no siempre los resultados son los ideales. En los casos más difíciles se puede requerir más de una cirugía para resolver los problemas. La primera cirugía es la única oportunidad de obtener los mejores resultados. El resultado de una segunda o tercera intervención, nunca será tan bueno y natural como pudo haber sido en la primera.

En ocasiones la cirugía estética de nariz puede y debe ir acompañada de otros procedimientos nasales para solucionar problemas funcionales de respiración. Se pueden hacer simultáneamente correcciones del tabique nasal desviado, cambio de la forma y tamaño de los cornetes y cirugías para sinusitis . Generalmente la realización de estos procedimientos funcionales no aumenta de manera importante las molestias para el paciente en el posoperatorio. Sólo es probable que la nariz se sienta más tapada durante los primeros días. Anteriormente la nariz era taponada con mechas de gasa las cuales eran retiradas varios días después con una gran molestia, dolor y sangrado. Actualmente no se realizan taponamientos en todos los casos y cuando se hace se coloca un material tipo látex el cual no se adhiere a las paredes nasales y es retirado máximo a las 24 horas con un mínimo de molestia; todavía algunos cirujanos siguen utilizando las mechas de gasa por varios días.

Con el fin de mantener los resultados obtenidos en la cirugía, se coloca sobre la nariz una férula metálica (no yeso) y encima un vendaje de esparadrapo Micropore, los cuales se retiran a los 8 días y son reemplazados por cintas de Micropore por una semana más. Este vendaje debe cuidarse al máximo, evitando ser mojado o retirado.

En el posoperatorio se debe colocar hielo en bolsa sobre la cara (no sobre la nariz) durante los dos primeros días y se debe mantener una posición semisentada o sentada (no acostado totalmente) con el fin de disminuir la inflamación. A partir del tercer día se cambia el hielo por paños de agua tibia. Aún así suele haber una moderada inflamación alrededor de la nariz y de los ojos, la cual va disminuyendo rápidamente en el transcurso de la primera semana. Se recomienda el uso de una crema anti inflamatoria localmente para disminuir dicha inflamación. Se formulan antibióticos con el fin de prevenir infecciones los cuales deben ser tomados durante los siguientes 8 a 10 días. El dolor en el posoperatorio suele ser de intensidad leve a moderada y se controla fácilmente con analgésicos comunes como Acetaminofén (no usar Aspirina por el riesgo de ocasionar hemorragia). Durante las dos primeras semanas no se debe sonar la nariz; el uso de un atomizador con solución salina tibia ayuda a evitar la formación de costras y al drenaje de las secreciones (moco y sangre) desde el interior de la nariz hacia la garganta con el fin de disminuir la obstrucción nasal. Se recomienda al paciente reposo en casa durante la primera semana (no necesariamente en cama), sin exponerse al frío, al sol, al polvo o a los cambios de temperatura y evitando por completo la exposición al sol. A partir de la segunda semana se pueden realizar actividades moderadas que no impliquen ejercicio físico importante.

Durante los controles médicos se realizan cambios de vendajes, retiro de puntos y eliminación de costras y secreciones acumuladas en el interior de la nariz y se hace un seguimiento de cerca de la evolución del posoperatorio con el fin de evitar complicaciones. A medida que se hacen los controles y se retiran los vendajes el paciente podrá ir viendo los resultados de la cirugía, pero siempre deberá tener en cuenta que los resultados estéticos y funcionales se irán dando en forma progresiva y que generalmente se requiere de varios meses hasta obtener el resultado definitivo. Algunas personas se verán extrañas al mirarse por primera vez al espejo y se tomarán algún tiempo para adaptarse a su nueva fisonomía.